ARTRITIS REUMATOIDE. LA ENEMIGA DE LAS ARTICULACIONES

Las enfermedades de las articulaciones, los tejidos o los huesos los relacionamos siempre con dolencias en personas mayores, pero es más común de lo que pensamos. La Artritis o artritis reumatoide es una de estas enfermedades que cometamos.

De carácter degenerativo y crónico, la artritis afecta a las articulaciones, más concretamente provoca una infamación en los cartílagos  de éstas, también conocidos como membrana sinovial.

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¿Cuáles son los síntomas?

El dolor, la hinchazón o la sensación de rigidez en el cuerpo son síntomas que denotan algún tipo de dolencia y en ellas se ve reflejada a primera vista la artritis.

Debido a su tendencia crónica, esta enfermedad es imposible de curar.  Hay que aclarar que todo tipo de tratamiento para esta dolencia tan solo minimiza los efectos de su transtorno y que por su carácter crónico se debe de aprender a convivir con ello.

Hay que tener muy en cuenta que si se presentan alguno de los síntomas comentados, y se duda de la posibilidad de artritis, es recomendable visitar a su médico y que él sea quien le diagnostique que tipo de artritis, si es el caso, tiene. Además acudir a buenos profesionales es primordial.

¿Qué causa la artritis?

El desgaste óseo y de las articulaciones, la edad, sobrepeso o obesidad, la falta de actividad física y por defectos hereditarios son algunos de los síntomas a tener en cuenta por un posible diagnóstico de artritis reumatoide.

No obstante, son muchos más factores por los que se puede derivar en esta enfermedad y es muy importante ser consciente de ella, puesto que al ser degenerativa hay que mantener un bienestar corporal y una buena alimentación para evitar o paliar  los efectos que produce.

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Tipos de tratamiento

Muchos médicos y expertos ofrecen soluciones paliativas para disminuir los dolores e inflamaciones y hacer más llevadera la tan fatigosa artritis reumatoide.

Muchos tratamientos son o bien naturales, o bien químicos. Estos últimos se recomiendan usar en casos muy extremos o en casos preventivos que se conoce su diagnóstico de forma anticipada.

Una de los tratamientos químicos que ofrece mayores resultados es el ácido hialurónico, de coste elevado, pero a su vez, elevada efectividad, ayuda a disminuir el dolor que sufre las articulaciones y por consiguiente la deformación en mayor tiempo. Durolane es un ejemplo de ácido hialurónico que funciona para todo tipo de casos de esta enfermedad.

En cambio, los tratamientos naturales tienen una buena aceptación en los resultados, pero la diferencia es que este tipo de tratamiento es más económico, así como la obtención de los resultados es a largo plazo.

Un ejemplo de estos tratamientos es el ejercicio o la alimentación. El primero de ellos, es un factor clave en el desarrollo de la enfermedad, puesto que la realización de deporte o determinados ejercicios con una intensidad moderada y adecuada a los recursos de cada uno puede dar pie a los siguientes puntos:

  • Refuerzo del sistema esquelético y retraso de su degeneración.
  • Fortalecimiento de los músculos protectores de las articulaciones y mayor agilidad en el movimiento (menor sensación de rigidez)

La alimentación es otro tipo de tratamiento natural que permite controlar el peso, para así regular la carga corporal y no dañar en sobre exceso la musculatura, las articulaciones y los huesos de quiénes padecen artritis reumatoide.

by Jordi Bolós